¿CUÁNDO DAREMOS GRACIAS AL CIELO?“Cuando despiertan mis ojos y veo que sigo viviendo contigo Perú, emocionado doy gracias al Cielo por darme la vida contigo Perú…” dice las inspiradas letras de una canción que muchas veces la han entonado quienes no merecen, siquiera tararearla.
Pero no siempre es así. Cómo voy a dar gracias al Cielo si cuando despierto, todavía descubro que sigue medrando en el sillón de la FPP, un inefable sin nombre que no tiene la sana intención de dar un paso al costado.
Cómo voy a dar gracias si desde la FIFA pretenden darnos órdenes, sin respetar la soberanía del Perú que, a través de su historia, se ha forjado por ser libre e independiente por la voluntad de los pueblos.
De qué me voy a emocionar, si cuando despierto y veo la corruptela de elecciones fraudulentas, de los Klide Vegas, de dineros no habidos, de amnistías andinas, de artimañas para perpetrarse en los cargos.
Qué me va a emocionar ver a mí querido Perú envuelto en la más vil de las corrupciones y de la que no está exento el deporte en todas sus manifestaciones. No, no puedo emocionarme.
Ahora los que han hecho del país su alacena, lloran para demostrar una inocencia que jamás podrán demostrarla. Ahora los roedores también lloran pero para obtener vitalicias remuneraciones a causa de la muerte del fútbol peruano.
Quien puede despertar feliz sabiendo que somos los últimos entre selecciones, entrenados por un inexperto y que sus intrigantes prefieren las juergas a rendir como verdaderos profesionales.
Cómo me voy a emocionar si se descubre que algunos ¿dirigentes? pretenden, como casi siempre ha ocurrido en la historia del balompié nacional, “sugerirle” el equipo que tiene que jugar a entrenadores fracasados.
Entonces no podemos entusiasmarnos ante la baja calidad de los arbitrajes en el Clausura. Y lo que es peor, que los propios hombres de negro no hagan nada para remediar la situación. ¿Tenemos que aceptar tanta mediocridad?
Prefiero no despertar para comprobar que el querido Sport Boys ha bajado de categoría por la mala administración de sus dirigentes. Y que, en el colmo de la insensatez, les deban a sus jugadores más de 5 meses de sueldo. ¿Por qué se ha quedado sin fútbol el Callao? ¿Cómo los rosados cubren sus necesidades básicas?
Por qué cuando despierto tenemos que soportar que se cambien los días en que siempre se han jugado las fechas de la final del fútbol macho. Es decir: miércoles, domingos y miércoles. Ahora se jugará domingo, martes y jueves. ¿Es justo esto? ¿Se ha tomado en cuenta si los jugadores podrán rendir, luego de una agotadora jornada de clasificación?
Es imperativo que todo esto y mucho más, se corrija pronto. No podemos hundirnos en el lodo de la incompetencia. Las autoridades, las verdaderas autoridades digo, tienen el deber de hacer una reingeniería del deporte en todos sus niveles.
Debemos cambiarlo todo. Los sistemas, las personas. Se necesita de nuevos aíres, de excelentes ideas. De cambios fundamentales y, especialmente, de querer realizar una reestructuración a fin de volver a ser lo que algo alcanzamos en tiempos pasados.
Entonces sí cantaré a voz en cuello:…"emocionado doy gracias al Cielo que sigo viviendo contigo Perú”.




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