Victor Rivera se ha convertido en poco tiempo en uno de los mejores entrenadores del fútbol peruano. Pero su meritorio ascenso no es casualidad, el carismatico guia de la San Martinha tenido muchas dificultades para lograr ello.Entrebolas.blogspot.com conversó con él y nos cuenta detalles de su esforzada lucha por lograr su sueño.
¿Era un fanático desde niño?
La pasión por el fútbol es desde que tengo uso de razón, cuando en el año ´74 observe mi primer mundial. Al año siguiente me sabía de memoria todas las alineaciones de los equipos peruanos. Cuando sabía que iba a jugar un equipo nacional o la selección se me ponía la piel de gallina, quería que las clases del colegio ya terminen para ir a ver el partido.
Además que mi padre tenía un equipo de fútbol en La Victoria, era su hobbie, jugábamos en el “Mundialito” de El Porvenir, se contrataba jugadores y venía el “Cholo” Sotil, el papá de los Portilla, pegaba las fotos para hacer los carnés, mi casa olía a los estampados de las camisetas, incluso llegamos a contratar a un grupo musical para hacer el disco del equipo.
Y usted feliz…
Así es, desde los 7 años me iba al estadio, he ido a tripletes, me iba a norte, a oriente. La relación más linda con mi padre fue el fútbol, era de Municipal y me hizo la transfusión sanguínea por esa pasión. Mis ídolos máximos eran el “Cholo” Sotil y Tito Drago y cumplí con el tiempo mi sueño de conocerlos.
¿Cuándo ingresa a vivirlo desde adentro?
Cuando empiezo a jugar por las divisiones menores de Municipal, luego llegué a jugar el año ´88 primera división en el plantel de la Palma de Huacho como delantero, no tuve la suerte de poder alternar, pero me marcó para ver el ambiente del fútbol desde adentro, miraba como llegaba el entrenador que era Rodulfo Manzo, tenía compañeros como Martín Duffoo, Javier Lovera, “Caté” Carranza. Postulé a la Universidad San Marcos para estudiar educación física, pero no encontraba el camino cuando me enseñaban otros cursos como gimnasia, natación, sentía que no era lo que buscaba.
¿Qué ocurrió después?
Encontré el primer curso en la Asociación de Entrenadores, teniendo como compañeros a Eusebio Salazar, Valdemar Vitorino, “Panadero” Díaz, y ya me sentía feliz, cuando me enseñaban táctica, preparación física y sentí que ese era mi camino, empezando mi lucha para lograrlo. Desde niño no tenía otra ilusión que era estar dentro de una cancha de fútbol.
¿Estando en La Palma ya empezó a dirigir a menores?
En paralelo entrenaba a Cantolao en menores, tenía 20 niños donde estaba Ryan Salazar, Carlos Lobatón, Moisela, Paco Bazán, había momentos que se me cruzaban ambas cosas, decidiéndome por el trabajo con los niños. Luego a los 22 años pasó a la Academia “Tito Drago”, allí ya me decidí ser entrenador en contra de todos, algunos pensaban que porque no jugué no podía hacerlo.
La gente confunde eso, Profesor…El año ´90 cuando Titín Drago me conoce, me lleva a una selección sub. 17, iba ad honorem. Fuimos al Sudamericano y en el hotel estaba Maturana, Pekerman, Drusan Draskovic, cada momento que había un descanso los encontraba y les empezaba a preguntar sobre fútbol, y los tipos accedían con toda humildad, me dieron como un impulso, ya que acá me decían dedícate a otra cosa. Pinto, Markarian, Arigo Sacchi, un montón de entrenadores que no han jugado, pero han tenido una preparación que les permitió llegar.
Durante casi 15 años no paré de asistir a todo tipo de conferencia, cursos, seminarios, apuntaba todo, esperaba al expositor hasta el último, unos me trataban bien y otros con indiferencia.
¿Usted sólo trabajaba con menores?
Era una cosa muy peculiar, por la mañana dirigía al Ciclista Lima, por la tarde trabajaba en el Colegio Humboldt, en la noche entrenaba ex alumnos, padres de familia, es decir, salía con mi maleta a las ocho de la mañana y terminaba a las once de la noche.
Tuve la dicha de encontrar a una persona como mi esposa que fue la única que creyó en mí. Los amigos del barrio me vacilaban, me decían Menotti, Oblitas, Company, pero me sobreponía a todo.
¿Usted estuvo como asistente en Alianza Lima el año 2,001, año del centenario?
Fue una vivencia importante, pero no me sentí parte, fui un actor anónimo de aquella gesta, estaba por un rincón cuado Alianza campeona en el Cusco por penales, a todos entrevistaban y yo era uno más; pero el destino es tan hermoso que me dio un 27 de mayo del 2,007 ser el actor principal y campeonar en ese mismo estadio (Garcilazo de la Vega) con la San Martín.
¿Cuándo se anima ser cabeza de grupo?
Ello tenía que ser en Segunda y no en Primera, me identificaban como entrenador de menores, habiendo sido asistente de equipos profesionales. Con la Peña Sporting tomé el equipo penúltimo y terminamos sextos, y luego se me presenta Municipal, el sueño de mi vida, soy hincha del cuadro. La campaña fue extraordinaria, a pesar de las limitaciones y austeridad del plantel, salió Jair Céspedes, Lalo Uribe, sentí mucha frustración no ascender. Repetiría mil veces esa vivencia, dirigir a un equipo al cual tu amas es una sensación especial, retroceder esa película y recordar todo, hasta me dan ganas de llorar.
Luego de Municipal, ¿qué ocurrió?
Tuve la segunda frustración, pensaba que un equipo de provincia podía convocarme, pero no se presentó ninguna oportunidad, solo tuve ofertas de equipos de Segunda y Copa Perú. Me llamó el Sr. Alberto Masías para ser jefe de menores en la Universidad San Martín, era como volver a empezar, empecé a probar jugadores de las 8 hasta las 6 de la tarde en el Campo “Huayna Cápac” y armamos los equipos de menores.
El 2,005 me dieron la oportunidad de ayudar al profesor Raffo Castillo que no podía dirigir, estuve al mando 12 partidos en un momento donde el equipo se jugaba la baja, situación incómoda que la pasé.
Sin embargo, retorna a menores…
Así es, con una categoría juvenil llegó hasta la final y nos gana Alianza por diferencia de goles.
Luego se presentan 2 momentos: uno cuando se va el Profesor Castillo, dirijo ante Cristal y empatamos 2 a 2, después llega Pizzi, se va y me convocan nuevamente, fue mi gran oportunidad, me tocó 3 partidos difíciles- Cristal, Cienciano y Bolognesi- lo ganamos bien y abrió una puerta para que los directivos piensen vamos a prestarle un auto, cuando ya tenía un brevete hace 18 años.
Armamos el equipo, obtuvimos 2 campeonatos nacionales, 2 participaciones en Copa Libertadores, 2 triunfos memorables ante River Plate.
Me parece increíble que hace 3 años trabajaba en 5 sitios, pero ahora tengo que hacer uno, que me demanda el máximo esfuerzo. Es un trabajo prolongado que viene durando casi 30 meses.
¿Su próxima meta sería la selección?Me gustaría, no depende de mí. Soy una persona preparada, no tengo espacio para el relajo. Ahora estoy bien en la San Martín, soy consciente que mi permanencia pasa por el rendimiento del equipo, pero estoy abierto a cualquier tipo de retos. Me ilusiona servir a mi país en cualquier selección, siempre respetando por ejemplo que está Juan José Oré que ha hecho un proceso magnífico.
Cuando veo a Uribe, Chumpitaz, siento una sensación muy especial, me olvidó que soy entrenador, siento las ganas de abrazarlos, ellos me regalaron una infancia feliz, como no poder hacer uno como entrenador lo mismo, poner un equipo en la cancha que represente al Perú. Vivía feliz el ´78 y el ´82, todos los días parecían que había arco iris, uno andaba más contento, nos olvidábamos que había alza de precios, ojala que algún día puedan volver esos momentos.
Hay miles de temas que hacen que no vayamos a un Mundial desde el año ´82. En el tema de menores, por ejemplo, si uno se pone a investigar a Clubes y Academias, cuantos son los técnicos que giran una boleta, un recibo, quienes en verdad tienen un contrato, desde allí como queremos formar buenos jugadores, si a los técnicos de menores los tratamos mal. No podemos reclamar derechos de formación de un jugador, si ese chico pagó su inscripción, su foto, paga su pensión para el entrenador, la cancha donde entrena. Como queremos tener un mejor fútbol, si no hay ayuda para capacitarnos, hice el esfuerzo, pero otros colegas no pueden hacerlo, somos desunidos, cuando estoy en otros países me siento con entrenadores y conversamos, viene Pelusso y reconoce cosas buenas en mi trabajo, pero entre nosotros no sucede ello, nos cuesta hacerlo.
Mi padre me decía la palma de tu mano te va quedar grande para contar con un amigo, pero en ese momento decía soy como Roberto Carlos, tengo un millón de amigos. Ahora amigos son muy pocos, valoró a toda mi familia, mi esposa, mis hijos, mis padres, mis hermanos. Apreció mucho a Tito Drago, al “Cholo” Rafael Castillo. Pero mi mayor sueño es ser abuelo, abrazar a un nieto mío, ojala Dios me lo permita, en eso admiró mucho a Oblitas como ha realizado su vida, quiero seguir ese modelo familiar.
Soy un apasionado de este deporte, al igual que la música, todo tipo de géneros, los boleros, escuchar música criolla a golpe de mediodía, sino estoy trabajando, escucho música, en el carro, en mi casa. La música me alegra el alma.




No hay comentarios:
Publicar un comentario