
Lejano van quedando los triunfos logrados con la blanquirroja, lo vivido actualmente es derrota tras derrota. Uno de los que sabe de victorias y logros importantes con la camiseta nacional es Héctor Chumpitaz, su nombre aparece en el puesto 36 del ranking como mejor jugador sudamericano del siglo publicada por FIFA el año 2,004. Humilde como siempre, el “Granítico” nos recibió en su domicilio en el Cercado de Lima, junto a la compañera de toda su vida, su esposa, Maria Esther Dulanto, con quien lleva casi 42 años de feliz matrimonio.
¿Usted es cañetano?
Soy cañetano de pura zepa, pero vine muy pequeño a Lima porque mis padres llegaron a vivir acá, estuve en la Hacienda Collique, luego en Chacra Cerro, después me mudé a la Unidad Vecinal N 3, donde un amigo me invitó el año ´64 a probarme en el equipo del barrio que participaba en segunda profesional.
¿Siempre de zaguero?
No en la Unidad Vecinal jugaba de marcador, pero en la Selección Preolímpica me cambiaron de puesto. El primer partido con esa selección lo jugué de marcador, pero luego el técnico puso a Armando Lara de marcador y a mí de zaguero, puesto que me quede toda la vida.
¿Participó en 2 Mundiales?
Pero es como si hubiese jugado 3, jugar la eliminatoria es más difícil que jugar un Mundial, clasificamos a España ´82 ganando a los uruguayos en el propio Centenario y empatamos en casa
. Después de esa eliminatoria me lesioné, sufrí la rotura del tendón de Aquiles, no llegando a España.¿Pero si estuvo en México ´70 y Argentina ´78?
Así es, incluso pudimos estar en Alemania ´74, pero fuimos eliminados por un gol que nos hicieron.
¿La mejor selección que tomó parte?
La mayoría considera a la de México ´70, pero también tuvimos una buena selección el ´78 Y ´82. México era la primera vez que se llegaba, era un equipo parejo en todas las líneas, teníamos un arquero (Rubiños) que trabajó muy bien, pero en el Mundial no le salieron bien las cosas; una defensa muy fuerte; volantes que jugaban muy bien como: Mifflin, Cubillas y en la delantera estaba “Perico” León, Baylón y el finado Alberto Gallardo.
¿Quién le puso granítico?
Fue Oscar Artacho o Pocho Rospigliosi, no recuerdo bien, debido a mi talla, no soy alto, pero fuerte, me comparaban con el grano del piso que ponen, pocas veces me lesionaba, siempre tenía roces con gente de mayor estatura y muchas veces salía ganando.
Y lo del doble ritmo al saltar…
Eso es herencia, saltaba de un lado a otro.
¿El mayor triunfo a nivel de selecciones?
Contra Bulgaria en el ´70, éramos novatos, íbamos perdiendo 2 a 0 y con problemas por el terremoto que había pasado, se volteó el partido 3 a 2 y pudo ser 4, ya que nos anularon un gol, lo recuerdo como si fuera ayer, lo tengo muy claro en la mente.
¿Cuándo se enteran del terremoto?
Ya lo sabíamos desde un día antes, pero no conocíamos la magnitud, no había la tecnología de ahora. Estábamos al tanto que habían fallecido compatriotas, que en Lima no había pasado nada, que la familia estaba tranquila. Fue una tristeza tremenda para todos, eso nos dio mayor fuerza para sacar el partido adelante.
Usted se despide el año ´81, luego del empate ante Uruguay que nos dio la clasificación al Mundial, ¿duro momento, Don Héctor?
Fue el día más triste de mi carrera, después de haber jugado 20 años de manera ininterrumpida, con pocas lesiones, la más grave se produjo por esos días, marginándome de ir al Mundial de España. Sabía que no iba hacer lo que siempre me gustó, levantarme, concentrarme, estar en los estadios con tanta gente, pensaba que iba a quedar rezagado, pero no sucedió ello, ya retirado he conocido muchas provincias, tengo el agradecimiento de la gente que siempre se me acerca, eso me hace estar tranquilo.
¿Qué le faltó alcanzar como futbolista?Me faltó jugar el Mundial de España ´82, aunque te reiteró que una eliminatoria es mas complicada que un Mundial. Creó haber cumplido la obligación cuando uno se pone la camiseta nacional.
Pero el momento más difícil de su vida la sufrió fuera de las canchas, debido a que lo involucraron con Montesinos, ¿su imagen definitivamente se vio perjudicada?
Fue un paso amargo para mí, siempre uno trató de hacer las cosas bien. Por inocente me perjudiqué, nadie sabia lo que sucedía en esa oportunidad, lo hice de buena manera, sabiendo que iba a seguir trabajando con menores.
Además como un ingreso adicional…
No tanto, porque estaba trabajando en Universitario, ganaba regular, no tenía mucha preocupación en ir a buscar otro trabajo y eso me perjudicó.
¿Fueron 2 años de impedimento de salida de su casa?
Así es, no podía salir de casa, no tenía como trabajar, felizmente fui ahorrativo y tenía para subsistir. Tuve el apoyo de amigos que venían a visitarme, ya pasó todo felizmente.
¿Qué le sugiere observar a la selección en el último lugar?
Uno siente que las cosas no salgan bien. Todos los involucrados debemos unirnos. El entrenador no tiene toda la culpa, ustedes alaban muy rápido a un jugador y eso lo perjudica, lo hace creer que es un crack cuando no lo es. Todos tenemos la culpa, nadie puede excluirse del mal momento del fútbol peruano
Para hablar de selección tiene que haber el mayor respeto, porque veo que se habla de oponerse a venir a una selección y ello está mal. Vestir la camiseta es un honor y es un emblema que uno siempre lo quiere llevar.
¿Cuántos goles convertidos en su carrera?
Tengo 60 anotaciones, no es poca cosa, si hubiera sido delantero podría haber convertido más goles.
¿Aunque su nieto (Jayime Chumpitaz) es delantero y no lo hace mal?
Así es el hijo de Tito, juega en Hijos de Acosvinchos en la segunda división, vamos a ver hasta donde puede llegar. Si quiere seguirme los pasos, tiene que ser disciplinado como primera medida y él lo sabe.
¿A qué se dedica ahora?
Trabajó con menores, tengo una Escuela en La Molina, La Victoria, ahora hemos abierto una en Wasawasi, una ciudad cerca de Tarma. Quiero sacar jugadores para el futuro, estoy contento haciendolo.




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