
Antonio Alzamendi ha sido uno de los futbolistas más exitosos en la historia del fútbol uruguayo. Nacido hace 53 años en el pueblo de Durazno, el actual entrenador del Total Chalaco recuerda sus inicios y sus grandes momentos en el deporte rey, que le valieron ser considerado el año 87 como el mejor jugador de América.
Don Antonio, ¿Cómo se inicia en el fútbol?
Nací con una pelota, mi viejo jugaba al fútbol, en una familia de 14 hermanos. Jugué desde muy niño, soñaba con el balón, lo cambiaba por el estudio, situación que ahora me arrepiento, ya que podía haber hecho ambas cosas de forma paralela.
Tengo 7 hermanos, mi viejo era policía y mi madre nos cuidaba, en la medida que íbamos creciendo, fuimos trabajando en algo para ayudar a la olla en casa, entonces el estudio se me hacia mas difícil y tenía que andar trabajando con 13 años.
Arranco jugando en mi ciudad, en un cuadro llamado Wanders, debutó con 16 años, después me voy al club policial, entré como jugador y trabajé como policía 2 años. Jugaba al fútbol a nivel Copa Perú y luego doy el gran salto al Independiente de Avellaneda, tuve 5 años hermosos, después me voy a River Plate.

Fue un todo. Para llevarme a Independiente vinieron Julio Grondona y Omar Pastoriza, en Wanders jugué con el padre de Diego Forlán. Tuve un nivel parejo tanto en River como en Independiente, en México (Universidad Autónoma), en España (Logroñes), en Peñarol y Nacional, en la Selección Uruguaya; fui un jugador promedio de 7 puntos, siempre mantuve una regularidad y gracias a Dios el año 87 me nombraron mejor jugador de América, fue un orgullo bárbaro, estaba en River, habíamos salido campeón de Libertadores y del Mundo, después tuve 2 Mundiales, 3 participaciones en Copa América, el fútbol me dio todo lo que soy a nivel personal.
Llegué a 2: México 86 e Italia 90. En el 86 eliminamos a Perú, 2 a 0 en Lima, un gol fue mío y el otro de Rubén Sosa. Es lo máximo jugar un Mundial, es como recibirte de médico u otra carrera.
Cantidad de experiencias, aprendí a pelear campeonatos y descensos, pero lo que más aprendí es que en la vida y en el fútbol no hay imprescindibles, tienes que dar examen diariamente, entrenar, mejorar por mas experiencias que tengas, me quedaba a definir 3 días a la semana, era veloz, pero no tenía mucha técnica.
¿El mejor gol en su carrera deportiva?
Todos, para un goleador todos son importantes, hice oficialmente 578 goles.
Algunos dicen que el gol que anoté por River Plate cuando salimos campeones mundiales ante Dinamo de Bucarest, para mí fue el tanto que anoté a los argentinos cuando salimos campeones de América con Uruguay el año 87, le ganamos cuando venían de ser campeones del Mundo.
Tengo 4 hijos hermosos, 3 varones y una nena, tengo 3 nietos. 2 hijos están jugando en Uruguay, es difícil ser hijo de un famoso, todo el mundo piensa que el hijo tiene que jugar igual que uno, o hay mucha maldad o envidia y tienen que tener mucha personalidad, pero lo que mas les inculqué a mis hijos es el estudio, tengo uno casi recibido de arquitecto. Tengo una señora espectacular (Rujana) que me acompaña a todos lados, siempre dicen que el hombre debe tener la casa, la familia, los hijos, un árbol y un libro, tengo todo, que más le puedo pedir a la vida.
Sobre su experiencia en nuestro balompié, ¿Primero llega al Cienciano en el año 1,998?El equipo estaba por descender en esos momentos y quedamos quintos. Juvenal Silva dijo que a partir de Alzamendi, el equipo empezó a ser profesional. No era fácil en esa época. Estaba por empezar a dirigir en Uruguay, cuando llego al Perú, Cienciano me dio mucho, una gran amistad con la gente del Cuzco, tuve unos jugadores sensacionales como Balbín, Maldonado, Muñoz, Cumapa, Jair Vásquez, el uruguayo Wilson Varela; con Juvenal mantuve una gran relación, nunca me falló, me apoyó hasta en decisiones de sacar jugadores que no le hacían bien al club.
Fue por Néstor Cueva que estuvo jugando por acá, me sale una oferta de Mallqui para el Ancash, no sabía que era ese equipo, al principio me brindó todo, la gente fue muy buena conmigo en Huaraz, pero lamentablemente se terminó mal.
Cada sabe quien hizo, las acciones las tienes cada uno, con el Sr. Mallqui no tengo ningún problema, simplemente hubieron diferencias de pensamiento. Sobre lo de Calheira (se dijo que lo representaba), el mismo jugador lo desmintió, se buscó una forma elegante de echarme, no sé porque ello, capaz ese día Mallqui se levantó mal.
Ninguna, demás esta decir que el grupo me quería de nuevo, a las 2 horas de sacarme, Mallqui me vino a buscar y estuvimos 6 horas hablando y le dije que no, ya se había roto ese hilo que debe haber entre el dirigente y el entrenador, era inútil seguir estando en ese lugar.
Ahora sigo entrenando en el Perú y estoy nombrado para dirigir a la “U” o Alianza que no es para cualquiera eso.
Buenísimo, no de figuras, hubo un sacrificio enorme, una amistad divina y se logró una meritoria participación en Copa Sudamericana. Ello quiere lograrlo ahora en Total Chalaco, todavía falta afinar mas, hay problemas, pero es mentira cuando dicen que en el club no hay plata, estamos al día en nuestros pagos, Omar Marcos me dio un apoyo bárbaro, no se mete en nada, me deja trabajar tranquilo.
¿Quiere seguir en el fútbol peruano?
Seguro, pero tampoco tengo la varita mágica, te mentiría si mañana viene Independiente de Avellaneda o Peñarol de Uruguay que es un sueño y una meta que quiero alcanzar un día, como también dirigir a Universitario, Alianza, Cristal o la Selección Peruana, que entrenador diría que no, él que este capacitado como lo estoy asumiría con gusto el reto.
¿Cuál cree es el problema del fútbol peruano?
Es algo inédito que no haya un campeonato juvenil, cada club debe tener una buena categoría de jóvenes, se puede armar por zonas y no la bolsa de minutos que es una cosa muy mal hecha, hay que darle formación a los chicos, si ello no existe, no creamos un futuro cierto.
En Uruguay hay equipos como Danubio, River ó Nacional que venden sus jugadores a buen dinero, porque tienen una etapa formativa; esto de las escuelas no es solución, porque hay lugares donde los chicos no tienen dinero para entrar allí, no pueden 10 o 20 soles, perdiéndose un valor para el futuro. En el fútbol peruano, hay que ponerse el overol para laborar, no el de saco y corbata que no te lleva a nada. Tiene que haber profesionales y gente capacitada. En mi país, se está volviendo a ser protagonista, las inferiores se vienen trabajando bien, hoy el fútbol es dinero y la única forma de mantenerse los clubes es formando buenos jugadores.
No sirve poner a un chico de 19 0 20 años cuando su formación ha sido espantosa.




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